Cuando inicié este blog, la única lectora era yo.
después una de mis tías, bajo esos azares que uno no entiende cómo suceden. Es decir, un día llegué y me dice que había leído mi blog. Creo que no me dio alegría porque... qué se yo por qué, de algún modo siento que cuando la familia se mete en terrenos muy personales (dicho sea, un blog), como que algo en mí se fractura. Ja.
Será porque desde niña la familia influyó mucho en mí. Mis padres me tuvieron, también bajo esos azares que uno no entiende cómo suceden! muy chavos, me concibieron en Huatulco, en uno de esos cuartos que mi abuelo rentaba a estudiantes. Nací, crecí y todo ya en la ciudad, viviendo en casa de mis abuelos, con algunas tías que aun estaban solteras. así que cada cosa que yo hacía, buena o mala, alguien se encargaba de comentárselo a mi mamá, ella a su vez, a mi papá, y así. Nunca pude tener una vida muy privada, digamos. cabe mencionar la cantidad harta de problemas que tuve por situaciones de "chismes", hasta que mis padres se desligaron de esa situación y fuimos a vivir aparte.
Después me hice adolescente y mi manera de hablar cambió... muchíiiisimo. entre otras maneras mías. Me puse piercings hasta en el ombligo y empecé con eso que tengo ahora, como cambios de estado de ánimo consecutivos. Peleaba con todos en la familia en aquellas reuniones de domingos, si es que alguien le hacía comentarios a mi mamá respecto a mí.
Candita esto, candita aquello...
Hace un tiempo que fui de visita a mi casa. Cuando los vi a todos, en verdad me dio una alegría enorme. Las tías, con sus ondas distintas cada una, pero yo ya puedo manejarlo de otro modo. Mi tía Martha que es mi favorita, y así va la escala hasta llegar a la tía Socorro, por chismosa siempre. Mi abuela que siempre me dice que me ponga un "saquito" porque se me ve todo. Mi abuelo que dice que quizá si yo vuelvo a casa de mi mamá, pueda convencerla a que regrese con papá, y que yo sea como ese broche de oro que cierre esa relación. cuando me lo dijo me quedé realmente desconcertada. Pensé si era broma lo que me decía, no cabe la posibilidad remota de que mis padres vuelvan a unir sus vidas, eso es historia aparte de mí, y sin embargo, "en mí cabe la posibilidad"...
y por último, aquellos en la familia que dicen que no sé ni lo que quiero. Puede que tengan razón, pero qué se puede esperar de mí, si fui concebida en un cuarto decrépito.